Oswaldo Calle Talavera. Analista Político
Acción Popular está fuera de las elecciones. Su militancia está molesta y Alfredo Barnechea, candidato en las internas, amenazó al JNE para después pedir disculpas. Hace 4 años también lo hizo, desconociendo los resultados favorables a Pedro Castillo y levantando la bandera del fraude. Acusó al JNE de unas elecciones ilegales, poco honorables y los imputó de responsabilidad penal. Pero, recordemos los antecedentes de las últimas elecciones de Acción Popular.
La lampa logró una buena campaña el 2016 con Barnechea, su postulación tenía aceptación de la ciudadanía y era la apuesta por el político culto, bien hablado, hombre de partido, lector y de conocimiento de la realidad mundial que le permitía tener cierta ventaja sobre los de siempre. El discurso de «somos el gran partido de centro» le sirvió. La lampa regresaba al protagonismo y la memoria y voz de Belaúnde regresaba al discurso político nacional.
El rechazo de comer un chicharrón en un mercado lo hizo caer en las encuestas. Sus adversarios aprovecharon la circunstancia y lo señalaron como «El Virrey». Uo que le hace gestos a la invitación de una mujer esforzada, y que la prensa y sus opositores se encargaron de subrayar como un desprecio; el desprecio del virrey.
Aún con esas zancadillas, su propuesta llegó al casi 7% de votación, quedando en un cuarto lugar que arrastró a lograr una bancada de 5 congresistas.
Barnechea no postula en el 2021. En la lampa gana Jhony Lescano y empuja a 16 congresistas para Acción Popular. Hoy, una de las bancadas más cuestionadas y que deja una mochila difícil de cargar para el partido.
La siguiente elección 2026, era el momento en que el partido se podría reivindicar, con orden, democracia interna, filtros en las postulaciones, militancia sincera y una propuesta seria que pueda competir. Pero, nada de esto pudo ser logrado por el partido de Belaúnde y no pudieron ordenar la casa, que estaba en ocupación de varios actores que se creen dueños del partido.
Acción Popular está fuera de las elecciones 2026, el JNE resolvió que sus elecciones internas no fueron correctas. El cambio de los delegados a último momento y las peleas internas llevaron a que Julio Chávez, candidato y presidente del partido, denuncie irregularidades en el triunfo de Alfredo Barnechea.
El problema se resume en que la presidenta del Comité Nacional Electoral cambió a 28 de los 75 delegados, favoreciendo el triunfo de Barnechea. El jurado resolvió anular las elecciones primarias e imposibilitar la participación de Acción Popular en las elecciones 2026.
Barnechea respondió furibundo y deslenguado. Calificó de ilegal la resolución, anticipó apelaciones hasta las últimas instancias y dijo: «Quiero decirles a los miembros del JNE que no saben con quién se están enfrentando, que los vamos a perseguir en todas las instancias. Investigaremos todo sobre ellos, lavado de activos, todas las irregularidades que tengan. Se han portado de una manera ilegal, excluyendo a un partido histórico y no vamos a aceptar esto».
La amenaza al máximo organismo electoral resulta desmesurada, dibuja a un Barnechea colérico y deslenguado una vez más, irrespetuoso de los procesos y con hambre de venganza. Sus palabras se alejan del respeto y confirman que su propuesta se basaba en un «yo tengo la razón, porque sí».
La amenaza de Barnechea fue la amenaza de un partido al JNE, aunque sus correligionarios no lo apoyen y hayan salido con voces de resignación. Barnechea no hace «mea culpa», él cree tener la autoridad que su apellido le designa. Saca pecho por un derecho que no tiene y su indignación no permite un examen de conciencia ni un acto de contrición. El peso de su figura es sostenida por un sector del partido, pero no por la mayoría que le hubiera negado la confianza en una elección interna directa, por sufragio universal de un militante un voto.
Barnechea dice no tener relación ni conocer a la presidenta del Comité Nacional Electoral, Cinthia Pajuelo, la cual habría cambiado a los delegados y manipulado de esta manera la votación final. Hoy Pajuelo está denunciada penalmente pos sus propios correligionarios.
Dos líderes importantes y también candidatos han apuntado contra Barnechea. Luis Chávez, ha dicho que Barnechea, sin fraude, jamás hubiera ganado las internas y Víctor Andrés García Belaunde ha declarado que Barnechea es un turista en el partido, que las bases no lo conocen y que se aparece sólo en elecciones. Barnechea en las entrevistas, más moderado, sólo ha tocado el tema de la resolución de JNE, desconociendo y evitando hablar del partido, con una omisión que parece culposa.
Acción Popular no podrá apelar, la lampa no estará en la extensa cédula de votación y tendrán que buscar una nueva inscripción para las siguientes elecciones, sin «los niños», sin problemas y con una cara nueva que está obligada a lavar.
La justicia se encargará de la denuncia contra Pajuelo, tendrán que probar la injerencia de Barnechea en su decisión. La lampa tendrá que refundarse, hacer una limpieza en sus elementos y quedará en la historia que hubo un militante que se aparecía sólo en época electoral y que -quizá- fue el causante de la caída histórica de Acción Popular.




