Por Henrry Torres Delgadillo – Especialista en Gestión de Riesgos

La garantía de vacunas contra la influenza, incluida la cepa A(H3N2), es una noticia alentadora para el Perú. Significa previsión, compromiso y una oportunidad concreta para cuidar a quienes más lo necesitan cuando bajan las temperaturas. Contar con millones de dosis disponibles a nivel nacional es un paso firme para reducir cuadros graves, evitar hospitalizaciones y proteger la continuidad de la vida diaria: el colegio, el trabajo y la economía familiar.

Este esfuerzo tiene un impacto real. La evidencia internacional muestra que la vacunación contra la influenza reduce de manera importante las consultas médicas y las hospitalizaciones, especialmente en adultos mayores, niños pequeños, gestantes y personas con enfermedades crónicas. En términos simples: vacunarse evita complicaciones y salva tiempo, recursos y, sobre todo, vidas. En un sistema de salud que muchas veces trabaja al límite, prevenir es ganar.

Lo positivo también está en el aprendizaje acumulado. El país ya sabe organizar campañas masivas, movilizar brigadas y llegar a barrios donde antes costaba. Hoy, el reto es aprovechar esa experiencia para mejorar aún más la cobertura y la oportunidad. Cuando la vacuna llega temprano y se aplica a tiempo, el beneficio se multiplica. Y cuando la información es clara -sin tecnicismos- la gente responde mejor.

Aquí hay señales que invitan al optimismo. Los “vacunatones”, los puntos móviles en mercados y colegios, y los horarios extendidos facilitan que nadie se quede sin su dosis. Sumemos mensajes sencillos y cercanos: la vacuna es gratuita, es segura y protege a la familia. Ese boca a boca, tan nuestro, ayuda más que cualquier afiche.

Además, la vacuna no camina sola. Ventilar ambientes, lavarse las manos y descansar cuando hay fiebre completan el cuidado. Es un combo sencillo que funciona. Si el Estado asegura las dosis y la ciudadanía acude, el resultado es un invierno con menos camas ocupadas y más tranquilidad en casa.

En síntesis, garantizar vacunas contra la H3N2 es una base sólida. Mantengamos el impulso con organización, cercanía y constancia. Cuando autoridades y ciudadanos jalamos para el mismo lado, el país avanza. Vacunarse hoy es cuidarnos todos mañana.