La crisis interna de Acción Popular escaló al punto de poner en jaque su continuidad electoral para 2026. Las denuncias de irregularidades en la elección de delegados, impulsadas por la pugna entre Alfredo Barnechea y Julio Chávez, abrieron la posibilidad de que todas las candidaturas partidarias queden anuladas. Mientras el JNE evalúa la gravedad de las inconsistencias, el partido enfrenta un dilema que podría marcar su futuro inmediato.
Las alertas se dispararon luego de que el abogado José Naupari advirtiera que la supuesta suplantación de delegados podría invalidar todo el proceso interno. Según explicó, si se prueba que la elección de quienes representan a la militancia estuvo viciada, ninguna lista tendría sustento legal. Este escenario pone al partido, uno de los más antiguos del país, frente a un riesgo sin precedentes: quedar fuera de los comicios generales en su totalidad.
El conflicto entre Barnechea y Chávez fue el catalizador de la tormenta. Tras el conteo de actas de las primarias organizadas por la ONPE, Barnechea fue proclamado virtual candidato presidencial. Pero Chávez y su grupo denunciaron un “manifiesto y grosero fraude”, señalando la sustitución de veintiocho delegados y acusando compra de votos y manipulación interna. Mientras tanto, la ONPE se desligó del problema. Precisó que solo registró la lista oficial enviada por el partido y que no supervisó su proceso de selección interna.
La tensión se incrementó cuando se conoció que más del 90% de los delegados habrían sido suplantados, un dato que, de confirmarse, podría derivar en la nulidad total de las listas. Aunque el área de fiscalización del JNE ya recibió las denuncias, el organismo aún no emite un pronunciamiento público. Para Naupari, el rol del Jurado será decisivo en la etapa de calificación de listas, en la que sí puede intervenir si detecta vicios graves en la democracia interna.
Mientras el reloj avanza hacia el 23 de diciembre, Acción Popular debe decidir si presenta o no candidaturas. Una abstención significaría automáticamente la pérdida de su inscripción, obligándolo a reiniciar un largo proceso de recolección de firmas. Pero presentar listas tampoco garantiza nada: si las tachas se sustentan o si la irregularidad se declara transversal, todas podrían caer. El partido se encuentra así ante una encrucijada que definirá su permanencia en el escenario político.




