Perú enfrenta alarmante proyección de cáncer hacia 2030

Las proyecciones de GLOBOCAN advierten que hacia 2030 el Perú podría sumar más de 300 nuevos diagnósticos de cáncer cada día. Un escenario que refuerza la urgencia de mejorar el acceso a tamizajes y servicios oncológicos. Las demoras en la atención, la falta de equipos fuera de Lima y las barreras geográficas provocan diagnósticos tardíos y tratamientos altamente costosos. Lo que ha motivado a la Liga contra el Cáncer a reforzar su llamado a la prevención.

El impacto de las brechas en el sistema público se refleja en el retraso para obtener citas, la insuficiencia de equipos especializados y la desigualdad que enfrentan quienes viven lejos de los centros urbanos. Aunque el Seguro Integral de Salud cubre completamente los tratamientos oncológicos en establecimientos estatales, muchas personas no logran acceder a tiempo y terminan buscando atención privada o lidiando con enfermedades detectadas en estadios avanzados.

Cuando el cáncer se diagnostica tarde, los gastos en el sector privado pueden superar el millón de soles. El Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga contra el Cáncer, explica que estos costos se disparan debido a combinaciones de quimioterapia, inmunoterapia, cirugías y procedimientos especializados. Son tratamientos complejos que podrían evitarse con una detección temprana y un acceso más equitativo a los servicios de salud.

En contraste, identificar la enfermedad en fases iniciales permite asumir tratamientos mucho más manejables. En el sector privado, una cirugía bordea los S/ 8 000, la radioterapia llega a los S/ 10 000 y la hormonoterapia cuesta alrededor de S/ 400 mensuales. Cifras altas pero lejos del costo que implica luchar contra un cáncer avanzado. Sumar estos procedimientos alcanza aproximadamente S/ 22 800 al año, evidenciando la importancia de la prevención.

La Liga contra el Cáncer busca sostener sus campañas gratuitas en zonas vulnerables mediante la Agenda Oncológica 24/7 – Edición 2026, un material informativo de S/ 50 disponible en la institución y en la Clínica Ricardo Palma. La iniciativa financia nuevas acciones de despistaje y educación, promoviendo hábitos saludables y desmintiendo mitos sobre la enfermedad. Impulsar la cultura preventiva no solo salva vidas, también reduce significativamente el impacto económico del cáncer en las familias y en el sistema sanitario.