Joven majeña gana medalla en competencia internacional de judo

Por Miguel Ocas Saravia

Ruth Mejía Champi, una estudiante de Majes de apenas 13 años, logró una medalla de bronce en los Juegos Escolares Deportivos 2025 en Paraguay, consolidando una carrera que ya acumula preseas regionales y nacionales. El reconocimiento regional que recibió al volver contrasta con el silencio previo de autoridades locales ante sus solicitudes de apoyo. Su historia revela cómo el talento peruano avanza, muchas veces, a pesar del Estado y no gracias a él.

El regreso de Ruth a Majes fue todo menos discreto. Acompañada por su madre y su docente Rosa Luz Anco Mamani, la joven deportista llegó con la serenidad de quien sabe que la victoria es fruto del trabajo silencioso. El presidente del Consejo Regional de Arequipa, Osías Ortíz Ibañez, la recibió con un homenaje improvisado. Lo que resalta no solo su capacidad deportiva, sino su fortaleza para abrirse paso entre obstáculos evitables. El gesto, aunque simbólico, puso en evidencia un contraste incómodo: el reconocimiento llega después, nunca antes.

Mientras los aplausos resonaban, también lo hacía una verdad que sus acompañantes no dudaron en repetir. Ruth solicitó apoyo con anticipación a las autoridades de Majes y Caylloma, pero ninguno respondió. Ni alcaldes ni regidores se hicieron presentes en los meses de preparación, pese a conocer su proyección. La adolescente, sin embargo, siguió entrenando sin queja, sostenida únicamente por su familia, su colegio y la guía firme de la profesora Anco Mamani, quien ha seguido de cerca cada uno de sus avances.

La trayectoria de Ruth no es casualidad. Sus medallas de oro en múltiples etapas —Uchumayo, regional, macroregión y nacional— junto a preseas en Cusco y Regatas Lima, revelan un proceso constante que la convirtió en una de las figuras juveniles más prometedoras del judo peruano. Su reciente tercer puesto en Paraguay reafirma lo que su entorno ya sabía: el país tiene en ella un talento en plena formación. El mismo que, con soporte adecuado, podría alcanzar niveles mayores en competencias internacionales.

El consejero Ortíz aprovechó la ocasión para subrayar que el caso de Ruth evidencia la falta de articulación institucional y la ausencia del Instituto Peruano del Deporte en zonas como Majes. Prometió gestionar mayor apoyo y pidió descentralizar la búsqueda de nuevos talentos. Mientras las autoridades debaten responsabilidades, Ruth continúa avanzando sin mirar atrás, demostrando que la disciplina y la convicción pueden más que la desidia estatal. Su historia, por ahora, la escriben ella, su familia y su profesora; el Estado todavía está a tiempo de no quedarse como simple espectador.