La elección interna de Acción Popular terminó por abrir una grieta más profunda en el histórico partido. Aunque la ONPE proclamó a Alfredo Barnechea como candidato presidencial al obtener 37 delegados, el presidente partidario, Julio Chávez, rechazó el resultado y denunció un “manifiesto y grosero fraude” en la sustitución de 28 delegados. Aseguró que se vulneró la voluntad de las bases y anunció que recurrirá al JNE para impugnar todo el proceso.
Las acusaciones de Chávez apuntaron directamente a la expresidente del Comité Nacional Electoral, a quien responsabilizó de alterar sin sustento la lista de delegados electos el 30 de noviembre. En su comunicado, también acusó presunta compra de votos mediante dinero y ofrecimientos de empleos en el Congreso, hechos que, según afirmó, afectaron la transparencia del proceso y terminaron beneficiando a la Lista 6 de Barnechea.
En respuesta, la ONPE envió un oficio al JNE aclarando que su intervención se limitó a recibir los nombres de los delegados proporcionados por el propio partido. La institución remarcó que cualquier listado distinto carece de validez y señaló como falsa la acusación de haber consignado erróneamente información. Para el organismo, hablar de irregularidades atribuibles a su gestión afecta injustificadamente la confianza en el proceso electoral.
Los resultados oficiales mostraron una victoria clara de Barnechea, seguido por Chávez y, muy detrás, Víctor Andrés García Belaunde, Edwin Martínez y los candidatos de las listas 4 y 5, quienes no lograron respaldo. Aun así, Chávez insistió en que defenderá la voluntad de la militancia y que impugnará ante el JNE no solo la candidatura presidencial, sino también las postulaciones al Congreso y al Parlamento Andino.
La tensión se arrastraba desde una consulta interna previa, en la que, según Chávez, él obtuvo el respaldo mayoritario. Sin embargo, los demás aspirantes decidieron continuar en carrera sosteniendo que solo el proceso organizado por la ONPE tenía validez. Para el secretario general, Juan Abad, las declaraciones de Chávez son “desatinadas” y propias de una contienda con seis aspirantes, cada uno interpretando los hechos desde su conveniencia.




