Una vez más, el río Tambo mostró un extraño tono amarillento que levantó preocupación en el distrito de Matalaque, en Moquegua, y el resto del valle de Tambo en Arequipa. La comuna difundió imágenes del sedimento que aflora cuando el caudal del cauce del rio de pone bravo, reavivando las sospechas de una posible filtración de relaves mineros provenientes de Florencia–Tucari, una operación de la empresa Aruntani SAC. La situación inquieta a las comunidades del valle, ya afectadas por episodios previos de exposición a metales pesados.
Matalaque en alerta

La nueva alerta se registró este 5 de diciembre, cuando la Municipalidad Distrital de Matalaque verificó que el río Tambo volvía a presentar la misma tonalidad amarillenta observada meses atrás. Para las autoridades locales, este incidente confirma que el fenómeno no es aislado y que, por el contrario, podría responder a un proceso de contaminación que no ha sido atendido con la urgencia necesaria.
De acuerdo con la comuna, los relaves de la unidad minera Florencia–Tucari figuran entre las principales sospechas de esta alteración. La presencia recurrente de metales pesados ya había sido reportada en julio y agosto de 2024. Lo que sugiere un patrón que se mantiene activo y que amenaza con volverse permanente si no se toman medidas.
En las imágenes difundidas por Matalaque se observa a un trabajador extrayendo el sedimento del cauce. Al remover el barro, surge una sustancia amarillenta y espesa que incrementa la inquietud de la población. Para la comuna, este hallazgo refuerza la preocupación por una posible filtración de residuos mineros que podría comprometer la salud humana, la agricultura local y la fauna del río.
Contaminación de varios años
Las advertencias no son nuevas. En 2024, el Ministerio de Salud evaluó a más de 190 habitantes del Valle de Tambo —en su mayoría niños— y encontró niveles elevados de arsénico en el 89% de los casos. En zonas como Alto Senada, las cifras fueron incluso más alarmantes, con más del 90% de personas mostrando concentraciones anormales del metal.
Los vecinos de Islay aseguran que sus reclamos han sido desatendidos pese a los constantes episodios de turbiedad del agua. Ante la incertidumbre, muchas familias recurren al consumo de agua embotellada para evitar una exposición constante a posibles metales pesados, una decisión que refleja su sensación de abandono por parte de las autoridades regionales.
Abandonados
Además, en 2022 Sedapar y la Universidad Católica San Pablo anunciaron un proyecto piloto para tratar el agua del río. También, el Gobierno Regional de Arequipa prometio la instalación de plantas de tratamiento del agua potable. Sin embargo, ninguno de estos se concretó hasta el momento. Los pobladores afirman que, hasta hoy, no existe un plan regional articulado que enfrente el problema ni que ayude a mitigar sus impactos en la población más sensible.
Frente a la falta de acciones efectivas, los vecinos de Islay evalúan acudir a las próximas sesiones del Consejo Regional de Arequipa para exigir respuestas inmediatas. La Municipalidad de Matalaque anunció que continuará documentando cada episodio y reiteró su compromiso de defender la salud de la población y la protección del recurso hídrico.




