Rusia e India afianzan alianza económica estratégica

En medio de la guerra en Ucrania y de la presión estadounidense por un plan de paz, Rusia e India consolidaron su asociación económica con un nuevo programa de cooperación hasta 2030 y la reactivación de un Tratado de Libre Comercio. La reunión entre Vladímir Putin y Narendra Modi marcó un paso decisivo para profundizar el comercio bilateral, que ya opera casi por completo en monedas locales para evitar sanciones occidentales.

La cita en Nueva Delhi permitió a ambos mandatarios mostrar una coincidencia política que se ha vuelto estratégica. Con India próxima a asumir la presidencia de los BRICS en 2026, Putin y Modi subrayaron su respaldo mutuo frente a las presiones geopolíticas y remarcaron los avances de una relación que se ha sostenido incluso en los momentos más críticos del conflicto en Ucrania. El acuerdo de cooperación hasta 2030 abre una hoja de ruta para expandir inversiones, impulsar proyectos conjuntos y diversificar sectores más allá del energético.

Uno de los pilares de esta alianza es la decisión de abandonar el dólar en sus transacciones comerciales. Según Putin, el 96 % del intercambio ya se realiza en rublos y rupias, lo que ha permitido sortear sanciones de Estados Unidos y Europa sin afectar el flujo de comercio bilateral, dominado por las compras indias de petróleo ruso. Este mecanismo fortalece la autonomía financiera de ambos países y les asegura un margen de maniobra frente a eventuales restricciones del sistema bancario occidental.

Putin y Modi coincidieron en que el volumen de comercio —cercano a los 64.000 millones de dólares— debe crecer hasta los 100.000 millones. Por ello, reactivaron las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio y anunciaron proyectos que apuntan a ampliar su cooperación tecnológica. Entre ellos destaca la construcción de una planta farmacéutica en Rusia con tecnología india, un paso clave para reducir la dependencia de medicamentos occidentales y reforzar la capacidad industrial del país.

Mientras tanto, la presión de Estados Unidos y la Unión Europea cae con fuerza sobre Nueva Delhi. Occidente acusa a India de sostener financieramente a Rusia al mantener compras masivas de crudo, operaciones que han convertido al país en el segundo mayor comprador de petróleo ruso. A pesar de estas críticas y de los aranceles del 50 % impuestos por la administración de Donald Trump a productos indios, el gobierno de Modi insiste en que su postura es firme: mantener su seguridad energética y apostar por una salida negociada al conflicto sin alinearse a presiones externas.