En una decisión unánime, la Municipalidad Provincial de Arequipa autorizó el uso de S/ 189,980 para renovar las ollas de hierro y utensilios básicos de comedores populares y ollas comunes, luego de constatar un grave deterioro en la infraestructura que sostiene la alimentación diaria de miles de familias. El proyecto, impulsado por áreas técnicas y regidoras, busca asegurar condiciones adecuadas de preparación y reforzar la atención a personas en pobreza y vulnerabilidad.

La propuesta nació de una serie de supervisiones a 322 centros del Programa de Alimentación Complementaria, donde los equipos municipales encontraron un panorama que dejó en evidencia la urgencia de intervenir. Las ollas estaban corroídas, con fugas, manijas flojas y recubrimientos desprendidos. Era el tipo de desgaste que no solo compromete la calidad de los alimentos, sino que también abre la puerta a riesgos sanitarios que los propios responsables de los centros venían denunciando desde hace meses.

Ese diagnóstico técnico empujó a la Subgerencia de Programas Alimentarios y Vaso de Leche a coordinar una respuesta con la Comisión de Regidoras de Desarrollo Social, que terminó dando forma al proyecto “Donación de Ollas para los Centros de Atención”. La iniciativa se aprobó sin resistencias, pues los concejales coincidieron en que la renovación de utensilios no podía seguir esperando. En un contexto de necesidades crecientes, la medida se convirtió en una señal de respaldo directo a los espacios comunitarios que sostienen la alimentación de miles de hogares.

El plan establece un estándar mínimo por cada centro: dos ollas de 30 litros y una de 50 litros. Esa distribución busca cubrir la demanda diaria y evitar que los comedores vuelvan a operar con materiales deteriorados, muchos de ellos heredados de gestiones anteriores. En total, se beneficiarán 15,601 personas que dependen de estos programas, entre ellos adultos mayores, madres de familia y vecinos en situación de pobreza extrema. Para la municipalidad, el impacto será inmediato y permitirá ordenar mejor las tareas de preparación y servicio.

La iniciativa se presenta, además, como un esfuerzo coherente con la política municipal de fortalecer la seguridad alimentaria en la provincia. Con esta renovación, el municipio pretende recuperar estándares básicos de salubridad y asegurar que los centros de atención continúen cumpliendo su rol social. Aunque la medida no resuelve por completo las necesidades de los programas alimentarios, sienta un precedente para seguir invirtiendo en infraestructura mínima y mejorar las condiciones de trabajo de quienes sostienen estas cocinas comunitarias.