Antes de convertirse en un himno global, “Cariñito” nació como un gesto de reconciliación. Ángel Aníbal Rosado la compuso inspirado en su esposa, en aquellos años en que buscaba arreglar tensiones en casa cantándole sus propias melodías. La canción, grabada en 1977 y publicada en 1978, inició un recorrido sorprendente: pasó por estudios en Lima, por orquestas chilenas y colombianas, por discos compilatorios en Estados Unidos y por nuevas oleadas de músicos peruanos, hasta coronarse ahora en la voz de Dua Lipa durante su concierto en Lima.
La génesis de “Cariñito” se remonta a días de creación incesante para Ángel Aníbal Rosado, quien venía de lanzar “Si me quieres” con su agrupación Los Hijos del Sol. En medio de jornadas de composición casi rituales, encontró en su esposa una fuente constante de inspiración. El resultado fue un tema que, sin saberlo, rompería fronteras y se convertiría en un símbolo de la cumbia peruana. La pieza fue grabada en la disquera Elías Ponce, un punto neurálgico para la música local, y un año después salió a la luz con un magnetismo que no tardó en expandirse.
Con el paso de los años, el tema empezó a cambiar de acento sin perder esencia. En Chile, Chico Trujillo la incluyó en un álbum en vivo en 2001 bajo el título “Ay cariño”, marcando un antes y un después para la escena de la nueva cumbia chilena. Otras agrupaciones, como Banda Conmoción, también la adoptaron. Incluso antes de ese boom, Los Vikings 5 ya la habían hecho suya en 1980, alimentando la idea —equivocada pero extendida— de un origen chileno. Del otro lado del continente, Rodolfo Aicardi y Los Hispanos la convirtieron en un éxito en Colombia desde 1979.
El siglo XXI trajo un nuevo impulso internacional cuando, en 2007, el compilatorio Roots of Chicha editado en Estados Unidos integró la canción en el circuito del world music. Ese episodio la proyectó hacia un público global, mientras en Perú las reinterpretaciones también sumaban capítulos. La Sarita le dio un giro rockero en 2003, y Bareto la popularizó aún más en 2009 con la voz de Mauricio Mesones, quien continuó defendiéndola en sus presentaciones como solista.
Para la familia de Ángel Aníbal Rosado, “Cariñito” no es solo un éxito, sino una prueba del legado de un creador incansable. Su hijo recuerda que el compositor dejó más de 300 canciones registradas y que muchas siguen latiendo en la memoria musical del país. Rosado escribía al amanecer, rodeado de papeles, un lapicero y una radio con casetera que guardaba sus melodías. Entre esas grabaciones caseras quedó también la esencia de “Cariñito”, hoy celebrada en festivales, reinterpretada en distintas latitudes y coreada recientemente por Dua Lipa ante un público peruano que la reconoce como suya desde el primer acorde.




