Por Henrry Torres Delgadillo – Especialista en Gestión de Riesgos
Cada 27 de noviembre, el Perú rinde homenaje al arma más numerosa, versátil y decisiva de sus Fuerzas Armadas: la Infantería del Ejército del Perú. Esta fuerza, creada formalmente en 1820 durante el proceso de independencia, ha sido protagonista en algunos de los episodios más decisivos de la historia republicana, sosteniendo la integridad territorial y contribuyendo a la pacificación nacional.
Entre sus máximos referentes históricos destaca Andrés Avelino Cáceres, el Brujo de los Andes, líder de la Campaña de la Breña durante la Guerra del Pacífico. Cáceres, entonces coronel de infantería, organizó y comandó a miles de peruanos que resistieron heroicamente la ocupación chilena entre 1881 y 1883. Sus tácticas de guerra de movimiento, conocimiento del territorio y capacidad para movilizar a la población andina permitieron sostener la resistencia en condiciones adversas. Diversos historiadores señalan que su actuación retrasó la consolidación de la ocupación y mantuvo viva la idea de un Perú invencible en su dignidad.
Pero la infantería no solo es memoria; también es presente. Durante el conflicto interno 1980–2000, esta arma cumplió un rol determinante para neutralizar la amenaza terrorista. Según datos del Informe Final de la CVR, hacia finales de los años noventa las capacidades operativas de Sendero Luminoso se redujeron en más del 90 %, gracias al control territorial y las operaciones sostenidas, muchas de ellas ejecutadas por batallones de infantería desplegados en las zonas más alejadas y vulnerables del país.
Su aporte también se refleja en misiones de paz. El Perú ha desplegado más de 7,000 efectivos en operaciones de Naciones Unidas desde 1958, muchos pertenecientes a unidades de infantería que han intervenido en Haití, Sudán del Sur, el Sahara Occidental y otras zonas de conflicto, recibiendo reconocimientos por su disciplina y respeto al Derecho Internacional Humanitario.
En tiempos recientes, la infantería ha demostrado su vocación de servicio durante desastres naturales. Solo en los últimos dos años, más de 10,000 soldados fueron movilizados para responder a inundaciones y huaicos asociados a fenómenos de El Niño, apoyando evacuaciones, distribución de ayuda humanitaria y reforzamiento de riberas, contribuyendo a reducir impactos en zonas de riesgo, según INDECI.
Hoy, en medio de amenazas como el crimen organizado, la minería ilegal y la vulnerabilidad climática, la Infantería del Ejército mantiene un rol central para la seguridad nacional. Su adaptación constante, su despliegue en zonas críticas y su compromiso con la estabilidad del país la consolidan como una institución esencial.
El Día de la Infantería es, finalmente, un homenaje a miles de peruanos que, como Andrés Avelino Cáceres, demostraron que la defensa de la patria es un acto de sacrificio y honor. La paz que hoy sostiene el Perú es, en gran parte, fruto del valor de la infantería, una fuerza cuya historia sigue escribiéndose con disciplina, coraje y profundo amor al país.




