Abg. Arturo Montesinos Neyra. Analista político
La provincia de Caravelí posee el litoral más extenso de la región Arequipa y uno de los más productivos del sur peruano debido a la influencia de la corriente de Humboldt. La misma que favorece la presencia de diversas especies hidrobiológicas de alto valor nutricional. Sin embargo, la paradoja es evidente: pese a contar con una riqueza marina excepcional, los indicadores de anemia y desnutrición infantil siguen siendo alarmantes. Esta contradicción revela fallas profundas en las políticas públicas regionales, la gestión de los Desembarcaderos Pesqueros Artesanales (DPA) y la débil articulación entre pesca, salud y programas sociales.
Caravelí dispone de un litoral que supera los 200 kilómetros, lo que ha consolidado su vocación pesquera y el potencial para el consumo humano directo. No obstante, este potencial no se traduce en una política regional eficaz que vincule los recursos marinos con la seguridad alimentaria local. Mientras los pescadores artesanales sostienen una actividad productiva continua, los niveles de consumo de pescado en la región se mantienen por debajo de lo esperado para una zona costera. Al mismo tiempo, los informes de salud señalan que alrededor de uno de cada cuatro niños en la provincia presenta anemia o desnutrición, cifra que resulta aún más preocupante considerando la disponibilidad de alimentos ricos en hierro y proteínas.
Los DPA de Lomas, Chala y Atico, que deberían funcionar como áreas estratégicas para la distribución del pescado hacia los mercados locales y programas sociales, enfrentan brechas importantes en infraestructura, habilitación sanitaria y servicios básicos. En algunos casos, se han iniciado procesos de adecuación sanitaria con apoyo de SANIPES y el Gobierno Regional, pero los avances son lentos, fragmentados y sin una planificación integrada que permita aprovechar de manera eficiente la producción pesquera.
A ello se suma la falta de inversión sostenida en equipamiento de frío, mantenimiento de muelles, manejo post-captura y fortalecimiento organizacional de los pescadores. En consecuencia, el pescado disponible no fluye con la regularidad necesaria hacia comedores, colegios y familias, lo que limita su impacto nutricional.
El reto central para Caravelí no es la falta de recursos hidrobiológicos, sino la ausencia de políticas coherentes que articulen pesca, salud y desarrollo social. La anemia y desnutrición infantil continúa afectando a un porcentaje significativo de menores, a pesar de que el pescado constituye una de las fuentes de hierro más accesibles y con mayor absorción. El Gobierno Regional de Arequipa carece de un programa integral que utilice el producto local como herramienta para combatir la desnutrición y la anemia. Y la inversión en infraestructura pesquera no responde a un plan provincial que conecte los DPA con la demanda alimentaria.
Asimismo, los indicadores de pobreza y las limitaciones logísticas en comunidades alejadas del litoral dificultan que el pescado llegue fresco y en buenas condiciones a los hogares. Esto revela una brecha de gestión que, lejos de cerrarse, se viene profundizando por la ausencia de un liderazgo claro por parte de la autoridad regional de Arequipa.
Para revertir esta problemática se requiere una intervención multisectorial organizada bajo una estrategia provincial. Entre las acciones prioritarias destacan:
1. Modernizar y certificar los DPA de Lomas, Chala y Atico, asegurando condiciones sanitarias adecuadas, plantas de hielo, cámaras de frío y zonas de manipulación segura. Esto permitiría incrementar la oferta de pescado para consumo local y mejorar su inocuidad.
2. Establecer un programa regional de abastecimiento directo, articulando a los DPA con Qali Warma, comedores populares y municipalidades. El pescado de Caravelí debería incorporarse regularmente en los menús escolares y comedores populares.
3. Impulsar campañas educativas de nutrición, orientadas a las familias y especialmente a madres de niños menores de cinco años, promoviendo el consumo frecuente de especies ricas en hierro como anchoveta, jurel y bonito.
4. Implementar puntos de venta y rutas de distribución interna, conectando los principales centros poblados del distrito con los DPA mediante transporte adecuado para conservar la cadena de frío.
5. Fortalecer la organización de pescadores artesanales, brindando asistencia técnica en gestión, calidad, asociatividad y comercialización, para que puedan integrarse a mercados institucionales y municipales.
Estas medidas requieren financiamiento y voluntad política. La falta de inversión sostenida del Gobierno Regional evidencia una omisión seria en la protección de la salud infantil, especialmente cuando la solución se encuentra frente a los propios distritos costeros.




