Accidente de tránsito en Ocoña deja 37 fallecidos y decenas de heridos

Seguramente cada vez que sale de viaje en bus, en su vehículo particular o en algún transporte informal como las Minivanes o autos, ha rezado en silencio pidiendo llegar bien a su destino. No está demás encomendarse al señor antes de partir, sobre todo cuando tiene hijos o padres que dependen de usted y que, si le pasara algo, quedarían en total abandono.

Ese temor se hizo realidad para varias familias el pasado miércoles, cuando un bus de la empresa Llamosas se despistó y causó la muerte de 37 personas y dejó heridas a otra veintena. La tragedia fue causada por otro conductor, que iba en una camioneta y se encontraba en estado de ebriedad. Según las primeras investigaciones, el vehículo menor invadió el carril contrario y chocó con el bus. El chofer de Llamosas perdió el control y cayó al abismo, debido a que en esta zona la autopista es muy estrecha.

Y no es la primera vez que sucede un accidente allí, justamente en el mismo barranco. Hace 7 años otro bus de la empresa Rey Latino cayó y causo la muerte de 44 personas.

De acuerdo a la denuncia de los conductores que pasan con frecuencia por la zona, a pesar de lo peligroso de la vía, que forma parte de la Panamericana Sur, nada ha cambiado. A pesar de que se trata de un tramo (Ocoña – Atico) con varias curvas cerradas y con abismos que incluso dan hacia el Océano Pacífico, la carretera no tiene muros o barras de contención que bloqueen la caída de los vehículos. Tampoco hay señalética suficiente y menos suficiente patrullaje de la Policía de Carreteras.

Las deficiencias demuestran que las autoridades de Transporte y la Policía no están haciendo su trabajo debidamente. ¿Porqué un conductor, que debió ser intervenido en el puente de Ocoña, estaba transitando ebrio por esta vía tan riesgosa? ¿Porqué a pesar de los constantes accidente y el riesgo de caer al abismo, no hay muros suficientes para bloquear la caída de los carros?

A esto hay que añadir que todo el tramo de la Panamericana Sur en Arequipa es un riesgo constante debido a que hay un solo carril por cada sentido del tránsito. Este es uno de los principales factores de muchos accidentes de tránsito, porque la mayoría de veces se dan cuando un carro trata de sobre pasar a otro, arriesgándose a un choque.

Ya es momento de que el gobierno se ponga como objetivo ampliar las vías, al menos en los tramos donde se registran más accidentes. Si la vía Ocoña – Atico fuese de doble carril en ambos sentidos, los vehículos tendrían más terreno de maniobra y, quizás, el bus de Llamosas no habría caído al abismo.

Lo único que nos queda hacer es rezar para que nuestras autoridades se iluminen y propongan y ejecuten la ampliación de la Panamericana Sur. De esa forma, seguramente se reduciría el temor de los ciudadanos cuando partimos para cruzar por esta carretera.