La informalidad laboral en Arequipa, que hace apenas tres años afectaba a más de dos tercios de la población ocupada, empieza a retroceder. Hoy bordea el 60,1%, una cifra menor al promedio nacional y que refleja un cambio paulatino en el mercado laboral regional. Este avance, según la Gerencia Regional de Trabajo y Promoción del Empleo, responde a una estrategia de descentralización que llevó los servicios públicos y las oportunidades laborales a los distritos y provincias más alejados, impulsando la formalización y la confianza empresarial.
Entre 2022 y mayo de 2025, Arequipa experimentó un crecimiento sostenido de su fuerza laboral: pasó de 722 mil a 789 mil trabajadores ocupados. En ese mismo periodo, la formalidad se elevó hasta alcanzar al 40% de la población económicamente activa (PEA), un resultado que las autoridades regionales consideran producto directo de las políticas de descentralización implementadas.
La gerenta regional de Trabajo, Catherine Rodríguez Torreblanca, explicó que la reducción de la informalidad se logró mediante la reactivación de herramientas locales, como la Bolsa de Trabajo, la Asesoría en Búsqueda de Empleo, el Certificado Único Laboral (CUL) y las ferias laborales descentralizadas. Estas acciones, sumadas al programa “Empleos Perú” y al Centro Integrado Formalízate Ahora, acercaron los servicios del Estado a los trabajadores y empresarios en todo el territorio arequipeño.
La participación del sector privado también fue decisiva. Más de 500 empresas locales y nacionales se sumaron a las ferias y encuentros organizados por la Gerencia, fortaleciendo la alianza público-privada y generando 486 colocaciones formales solo a través de la bolsa de trabajo. Los sectores de comercio y servicios, históricamente más golpeados, ya muestran signos de recuperación.
No obstante, las autoridades reconocen que el reto continúa. Aunque los indicadores mejoran, la informalidad sigue afectando a seis de cada diez trabajadores. El desafío está en consolidar los servicios descentralizados en provincias, mantener la comunicación con el empresariado y llegar a las zonas más alejadas con campañas efectivas. En Arequipa, la descentralización empieza a probar que puede ser la vía más eficaz para transformar el empleo informal en oportunidades reales y sostenibles.




