La madrugada del martes 26 de agosto quedó marcada por un apagón repentino que dejó a oscuras a miles de ciudadanos en el sur del país. El corte comenzó a la 1:26 a.m. y se extendió por regiones enteras, desde Arequipa hasta Cusco. El origen de la falla se localizó en la subestación Poroma, en Ica, donde un incidente técnico provocó la desconexión de 1,600 megavatios del sistema eléctrico nacional. El servicio se restableció de forma progresiva y volvió a la normalidad pasadas las 3:30 a.m.
El impacto se sintió de inmediato. En Arequipa, la Sociedad Eléctrica del Sur Oeste (SEAL) confirmó que las provincias de Arequipa, Camaná y Caravelí quedaron sin luz, afectando a 191,399 usuarios. La compañía precisó que el evento fue ajeno a su sistema de distribución y, por lo tanto, escapó a su capacidad de respuesta directa.
La desconexión de la subestación Poroma, ubicada en Ica, provocó la salida automática de centrales de generación en distintas zonas del país. El Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES – SINAC) activó protocolos de emergencia para estabilizar la red y coordinar el restablecimiento gradual de la energía.
Mientras tanto, en redes sociales, decenas de ciudadanos expresaron su sorpresa y preocupación. Algunos reportaron daños en electrodomésticos y fallas en sistemas de seguridad; otros denunciaron la falta de información en los primeros minutos del corte. La incertidumbre se extendió rápidamente por las principales ciudades del sur andino.
Hacia las 3:30 a.m., el suministro eléctrico se normalizó en su totalidad. SEAL ofreció disculpas a los usuarios por los inconvenientes y remarcó que mantiene comunicación constante con el COES para garantizar la continuidad del servicio. El apagón, breve pero contundente, evidenció la fragilidad de un sistema que sostiene la vida diaria de millones de peruanos.