Donald Trump volvió a marcar distancia con el régimen de Irán y advirtió que no permitirá que Teherán acceda a armas nucleares. En una breve declaración este miércoles, el mandatario confirmó la evacuación del personal estadounidense en zonas estratégicas de Medio Oriente. Al tiempo que denunció que Irán “se está volviendo mucho más agresivo” y dejó abierta la posibilidad de una respuesta militar. El Departamento de Estado ya había ordenado el retiro del personal no esencial en Irak, Bahréin y Kuwait ante amenazas directas de Teherán.

“Se están retirando porque podría ser un lugar peligroso, no lo permitiremos”, declaró Trump al referirse a la delicada situación en Medio Oriente. Y reafirmó su postura histórica: “Irán no puede tener armas nucleares”. La advertencia del líder republicano se produce en un contexto de tensiones crecientes tras el estancamiento de las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán. Y las amenazas del régimen iraní de atacar bases militares estadounidenses en la región.

El miércoles, el Departamento de Estado activó planes de evacuación para el personal no esencial de la Embajada en Bagdad. Aunque la sede ya operaba con dotación reducida, la medida fue interpretada como una señal de alerta ante una posible escalada militar. También se autorizó la salida voluntaria del personal en las embajadas de Bahréin y Kuwait. Esto como parte de un protocolo de seguridad ante escenarios de confrontación.

Las advertencias se intensificaron luego de que el ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadeh, lanzara una amenaza directa. “Todas las bases estadounidenses están a nuestro alcance y las atacaremos en cada uno de los países que las acogen, sin dudarlo”, dijo. En respuesta, Trump recordó que Estados Unidos mantiene la capacidad de actuar con fuerza si se confirma una amenaza directa. Y subrayó que no se descarta una intervención militar.

La raíz del conflicto continúa siendo el programa nuclear iraní. Mientras Washington exige que Irán cese completamente el enriquecimiento de uranio —proceso clave para la fabricación de armamento nuclear—, el régimen persa niega buscar una bomba atómica y reclama el derecho a mantener su desarrollo tecnológico con fines civiles.

Ante el aumento de tensiones, países aliados han comenzado a revisar sus estrategias de seguridad en Medio Oriente. El Reino Unido, a través de su Centro de Operaciones Comerciales Marítimas, emitió una alerta a embarcaciones que transitan por el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el Estrecho de Ormuz, puntos clave para el comercio mundial. La advertencia señala que el aumento de la actividad militar en esas zonas podría derivar en ataques contra buques civiles, como ya ocurrió en crisis anteriores.