El Ejército Popular de Liberación de China llevó a cabo simulacros de «bloqueo» y «asedio» contra objetivos marítimos, con el fin de poner a prueba a sus tropas y enviar una seria advertencia a las fuerzas separatistas de Taiwán. Según el anuncio oficial, las unidades militares de China se aproximaron a la isla desde múltiples direcciones.

El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) expresó su preocupación, señalando que las maniobras militares de China están aumentando las tensiones a ambos lados del estrecho. La Unión Europea reafirmó su interés directo en mantener el status quo en la región y rechazó cualquier acción unilateral que cambie el ‘status quo’ por la fuerza o la coerción.

La UE hizo un llamado a todas las partes para que actúen con moderación y eviten cualquier acción que pueda agravar aún más las tensiones. Y recordó que las diferencias entre Beijing y Taipéi deben resolverse por medios pacíficos. La diplomacia europea señaló que la paz en el estrecho tiene una importancia estratégica para la seguridad y la prosperidad regionales y mundiales.

Por otra parte, la Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, condenó las maniobras y subrayó el compromiso del presidente Trump con la paz en el estrecho de Taiwán. Afirmaron que el mandatario estadounidense Donald Trump promueve la resolución pacífica de los problemas en el estrecho y reitera su oposición a cualquier intento de cambio por la fuerza.

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Tensiones históricas

A pesar de no reconocer oficialmente la independencia de Taiwán, Estados Unidos es el principal proveedor de ayuda militar y económica a la isla. En las últimas semanas, el Departamento de Estado modificó su sitio web y eliminó una frase que indicaba que Washington no apoya la independencia taiwanesa, un gesto que fue rechazado por el gobierno chino.

Aunque Trump ha evitado comprometerse públicamente a defender Taiwán en caso de una invasión, su administración mantiene una postura crítica frente a China. Especialmente tras retomar la presidencia e intensificar las disputas comerciales con el país asiático.

Taiwán se gobierna de forma autónoma desde 1949 bajo el nombre oficial de República de China, con sus propias Fuerzas Armadas y sistema político y económico. China considera a Taiwán como una “parte inalienable» de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr la reunificación, un objetivo estratégico del presidente Xi Jinping. La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de la tensión en el Estrecho de Taiwán, y hace un llamado a la moderación y al diálogo para evitar un conflicto mayor.