A las dos y media de la tarde del 14 de marzo, cuando el fiscal provincial Juan Menzala Huahuasonco ingresó a su oficina en el Octavo Despacho de la Tercera Fiscalía Penal Corporativa de Arequipa, una secigrista (practicante) de 22 años asignada a esa dependencia —cuya identidad reservaremos— no imaginaría que minutos después se convertiría en una presunta víctima de los inapropiados comentarios que su superior le dirigiría.
La estudiante del último ciclo de Derecho en una conocida universidad privada llegó con la ilusión de aprender de uno de los fiscales más experimentados de la región. Era su segundo día. Aún no conocía a su jefe porque el día anterior estuvo de licencia. Nunca imaginó que en menos de tres horas saldría de allí sintiendo «miedo», según consta en su denuncia por el delito de acoso.
¿Irías a necropsias de hombres?
Según la denuncia realizada en el Primer Despacho de la Primera Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Mujer. Los hechos comenzaron cuando el fiscal Juan Menzala Huahuasonco, al ingresar a su oficina, encontró a la practicante escuchando música mientras cumplía con sus labores. «Está muy alto el volumen», habría sido su primera instrucción. Lo que siguió fue un interrogatorio que haría estremecer a cualquiera.
«¿Tú qué sabes hacer?», preguntó el fiscal. Antes de que la joven pudiera responder, su asistente Jesús Sánchez intervino: «Doctor, ella está proyectando los expedientes que el anterior practicante dejó». Menzala dijo: «Ah, entonces sí sabes proyectar», ella respondió: «Algo doctor»; Sánchez intervino describiendo la experiencia de la joven en necropsias y otras diligencias. Ello marcó el tono de lo que vendría después.
«¿Irías a autopsias de hombres?», inquirió el fiscal. Cuando su víctima respondió que ello no importaba y que su interés era aprender, la réplica fue inmediata: «Ah, entonces sí quieres ir a las de hombres». Si bien es cierto no figura en la denuncia fiscal, estimado lector, permítanos la licencia de suponer que en un escenario similar cualquier víctima pudo sentir un nudo en el estómago por el miedo y la impotencia. Pero lo peor estaba por venir.

Se pasó de la raya
Según el relato minucioso, que la presunta víctima entregó a las autoridades, el fiscal cruzó todas las líneas. «Me dijo además si había destacado por mi cara o por mi cuerpo o por ambos, y me decía que era raro, (por)que era guapa», este comentario sobre sus méritos y apariencia puso nerviosa a la estudiante. «Desde que me dijo eso de mi cuerpo o de mi cara, me daba miedo que aparezca detrás de mí o algo». El testigo de toda esta interacción sería el asistente del fiscal, Jesús Sánchez.
Minutos después, para dedicarse a atender una audiencia, Menzala lanzó, sin mirarla, la frase: «Ya no me distraigas, chola. Si quieres, hablamos toda la noche». Como si tuvieran la confianza de dos amigos muy cercanos, relación que nunca compartieron, apenas llevaban una hora de conocerse. Evidentemente, esto incrementó el temor. «Cuando (Jesús Sánchez) salía (de la oficina), me sentía rara, incómoda, me daba miedo», narró la practicante en su denuncia.
Los siguientes minutos fueron un calvario para la joven practicante. El fiscal no dejó de hacer comentarios sobre su físico («¿Mides menos que la Dra. Flor?», «¿Usas tacones?»), su origen étnico («Se nota que eres neta arequipeña… de pueblo tradicional») y hasta se permitió descalificar a sus colegas mujeres («Todas son feas», «La Dra. Flor es una chata gordita»). Cada palabra caía como un martillazo mientras la practicante intentaba concentrarse en su trabajo, consciente de que era su primer día y no podía simplemente irse.
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Cuando, finalmente, el fiscal entró a una audiencia y ella pudo abandonar el despacho, la estudiante corrió directamente a buscar a Karina Montes de Oca Hidalgo, asistente de coordinación del Ministerio Público. Aún con miedo, relató cada uno de los episodios que había vivido. Para las cinco y cincuenta de la tarde su denuncia ya estaba formalizada ante la Primera Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Mujer, cuya coordinación está a cargo del fiscal Luis del Carpio Iguira.


Guarda silencio
Al cierre de esta edición, se desconoce si el fiscal Menzala continúa ejerciendo funciones habituales durante la investigación. Además, tampoco ha respondido a los múltiples intentos de este medio por conocer su versión. Se le llamó en varias oportunidades y se le enviaron solicitudes de declaración por Whatsapp, pero tras las llamadas, al parecer, nos bloqueó, por eso decidimos también comunicarnos por mensaje de texto, sin recibir respuesta al cierre de la presente nota.