Puno enfrenta una campaña agrícola marcada por la incertidumbre hídrica

La producción agrícola de Puno disminuyó 9 % por eventos climáticos y enfrenta una nueva campaña marcada por la falta de lluvias. Autoridades proyectan más de 346 mil hectáreas de cultivos, mientras productores afrontan creciente incertidumbre hídrica y riesgos climáticos.

j

Revelación.pe

06/09/2026

La producción de cultivos transitorios en Puno cayó 9 % durante la campaña agrícola 2025-2026 respecto al periodo anterior, debido principalmente a los efectos de eventos climáticos adversos. Las evaluaciones realizadas registraron daños de hasta 17 % en diferentes cultivos como consecuencia de granizadas, heladas, lluvias excesivas y déficit hídrico.

Germán Cutipa Flores, subgerente de Estadística Agraria, señaló que, pese a las pérdidas, productos como la papa y la quinua mantuvieron niveles importantes de producción. Sin embargo, las condiciones climáticas dejaron nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de la actividad agrícola regional, especialmente en las zonas donde los productores dependen directamente de las precipitaciones.

Ante los daños registrados, el seguro agrario permitió indemnizar 7395 hectáreas y desembolsar S/ 7.28 millones en favor de más de 19 000 productores afectados. La papa concentró 643 hectáreas compensadas, mientras que la avena forrajera alcanzó 406 hectáreas, además de otras superficies correspondientes a cultivos perjudicados por eventos climáticos.

El seguro es implementado mediante una compañía privada y articulado entre el Ministerio de Desarrollo Agrario y el Gobierno Regional de Puno. Para la campaña 2026-2027, la cobertura alcanza a 129 257 hectáreas, una protección que cobra especial importancia ante el escenario climático previsto para los próximos meses.

nueva campaña bajo presión

Para el periodo agrícola 2026-2027 se proyecta instalar 346 038 hectáreas en Puno. De esta superficie, 220 896 corresponden a cultivos transitorios, 111 100 a semipermanentes y 13 084 a permanentes.

El principal problema, sin embargo, está en el inicio de las labores agrícolas. Hasta ahora no se han presentado lluvias contundentes que permitan avanzar con normalidad en la instalación de los cultivos. La incertidumbre ya viene condicionando las decisiones de los productores: un reporte previo de la Dirección Regional Agraria señaló que la intención de siembra había disminuido 11 %, mientras que la papa registraba una reducción de 9 % y la quinua de 11 %.

La situación resulta especialmente delicada porque gran parte de la agricultura puneña depende de las precipitaciones. La falta de humedad suficiente puede retrasar las labores, reducir las áreas efectivamente instaladas y aumentar la exposición de los cultivos frente a posteriores periodos secos.

alerta para los próximos meses

El escenario climático también genera preocupación hacia 2027. El Senamhi advirtió que existe una probabilidad de 45 % de que las lluvias entre enero y marzo estén por debajo del promedio histórico, situación que podría reducir la disponibilidad de agua para la actividad agrícola.

A esta advertencia se suma el descenso del nivel del lago Titicaca. En septiembre, el Senamhi reportó una reducción de 46 centímetros desde mayo, asociada principalmente a la evaporación estacional.

Frente a este panorama, Sixto Flores, director del Senamhi en Puno, recomendó considerar cultivos de periodo corto y variedades precoces, además de adecuar los calendarios tradicionales de siembra al comportamiento de las precipitaciones.

La campaña agrícola, por tanto, inicia con una doble preocupación: recuperar el rendimiento después de una temporada afectada por fenómenos climáticos y asegurar suficiente humedad para concretar las nuevas siembras. El comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para miles de productores que dependen de la agricultura y para la disponibilidad de alimentos en la región.

Además de garantizar asistencia técnica y cobertura frente a pérdidas, el desafío estará en anticiparse a un posible escenario de menor disponibilidad hídrica. La planificación de las siembras, el uso eficiente del agua y la adaptación de los cultivos serán claves para reducir el impacto de nuevas alteraciones climáticas sobre la economía de las familias del altiplano.