El Día del Periodismo no debería ser solamente una fecha para recibir saludos, recordar nombres o celebrar una profesión que, en fotografías y discursos, suele ser presentada como indispensable para la democracia. Debería ser, sobre todo, una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo con la responsabilidad de informar.
Ejercer el periodismo nunca ha sido sencillo. Pero hoy existen desafíos que obligan a recuperar lo esencial: verificar antes de publicar, contrastar versiones, investigar aquello que algunos prefieren mantener oculto y colocar el interés ciudadano por encima de intereses políticos, económicos o personales.
El periodista no está para agradar al poder ni para convertirse en vocero de quien gobierna. Tampoco para condenar sin pruebas a quien piensa diferente. Su tarea es buscar hechos, documentos, testimonios y evidencias que permitan a la ciudadanía conocer aquello que necesita para tomar sus propias decisiones.
En tiempos de redes sociales, cualquier persona puede difundir información en segundos. Precisamente por eso, el periodismo profesional adquiere mayor valor. Una publicación viral no necesariamente es una verdad; un video tampoco explica por sí solo una realidad. Investigar, contextualizar y verificar continúa siendo una tarea que requiere tiempo, criterio y responsabilidad.
También es necesario reconocer que el periodismo atraviesa dificultades. La precariedad laboral, las presiones comerciales, las amenazas, la violencia y los intentos de intimidación pueden terminar condicionando la libertad de informar. Frente a ello, la defensa de la independencia periodística no es un privilegio del periodista: es una garantía para la sociedad.
Celebrar esta fecha significa recordar que detrás de cada noticia existen ciudadanos que necesitan respuestas. Hay obras inconclusas, recursos públicos que deben ser vigilados, instituciones que tienen que rendir cuentas y problemas que no desaparecen porque dejen de ocupar titulares.
El periodismo cumple su verdadera función cuando incomoda con hechos, pregunta lo que otros callan y permanece allí donde muchos prefieren mirar hacia otro lado.
Ese debería ser nuestro compromiso: informar con libertad, investigar con rigor y no olvidar jamás que la noticia pertenece a la ciudadanía.



