Por: Percy Quispe Morales, MBA, ESRM - ASIS International
AERS y resiliencia: cómo preservar opciones y decidir a tiempo para sostener servicios esenciales
Una infraestructura crítica puede seguir funcionando mientras pierde capacidad para sostener el servicio ante una interrupción.
Imaginemos un caso hipotético: un operador de agua mantiene el suministro, pero posterga mantenimiento. Su bomba principal y la de respaldo requieren el mismo tipo de repuesto, que no tiene en stock. El único proveedor disponible anuncia plazos de entrega más largos.
La bomba de respaldo puede seguir funcionando. Lo que se vuelve más difícil es reparar un equipo y recuperar la capacidad de reserva a tiempo.
Una de las reflexiones que retomo de mi participación en el panel de infraestructuras críticas el pasado 28 de agosto en Bogotá: proteger una instalación exige comprender el servicio esencial y las dependencias que lo sostienen.
Lo que permanece después de una crisis
En Estados Unidos, el pánico financiero de 1873 estuvo vinculado a la expansión y al financiamiento ferroviario, como documenta Federal Reserve History. La crisis no borró el ferrocarril, la Library of Congress describe su desarrollo posterior y su contribución a conectar el país.
Tras el auge tecnológico de finales de los noventa, la utilidad de las redes tampoco desapareció con las dificultades financieras. En 2003, Andrew Odlyzko documentó infraestructura de telecomunicaciones disponible a una fracción de su costo de construcción, mientras el tráfico de Internet seguía creciendo.
Estos antecedentes no prueban que las crisis sean necesarias ni que toda inversión conserve su valor. Permiten una lectura más acotada: parte de la infraestructura puede seguir siendo útil aunque fracase el modelo financiero que la impulsó.
Para quienes trabajamos en seguridad, importa qué servicios dependerán de esa capacidad y qué hará falta para sostenerlos.
La IA tiene una base física: la energía
En su informe de 2026, la Agencia Internacional de Energía (IEA) sitúa el consumo eléctrico mundial de los centros de datos en unos 485 teravatios-hora (TWh) para 2025 y proyecta 950 TWh para 2030 (aproximadamente el doble). La estimación comprende todos los centros de datos, no solo los dedicados a IA. La cifra de 2030 no es un resultado asegurado.
El informe también identifica restricciones en redes, equipos, cadenas de suministro y financiamiento. La expansión digital depende de cuánto pueda crecer el sistema energético que la sostiene.
Un centro de datos no es una central eléctrica. Ante una eventual corrección de la inversión, no daría por hecho que quedará energía disponible para otros usos. Revisaría qué se construyó, qué puede conectarse o reutilizarse y quién financiará su mantenimiento.
La evaluación debe ir más allá de la capacidad instalada: disponibilidad real, respaldo adecuado y posibilidades de recuperar el servicio.
La geopolítica entra por las dependencias
Hormuz permite verlo. Según la ficha de la IEA sobre el estrecho, alrededor del 80 % del crudo y los productos petroleros que lo atravesaron en 2025 se dirigió a Asia. La misma fuente advierte que una perturbación afecta los mercados mundiales, no únicamente a quienes reciben esos cargamentos.
La exposición económica puede ir más lejos que la ruta física del suministro. Eso no autoriza a atribuir cualquier alza de costos en el Perú a un conflicto: hay que identificar el vínculo concreto, sea el precio de referencia, el transporte, un contrato o un proveedor.
El análisis geopolítico resulta útil cuando ayuda a evaluar una alternativa: otra ruta, un acuerdo de abastecimiento o un cambio contractual. El informe debe explicar qué decisión puede verse afectada.
AERS fortalece la resiliencia; no la reemplaza
La resiliencia comprende preparación, adaptación, resistencia y recuperación. No comienza después del incidente. CISA, a través de Shields Ready, propone conocer activos y dependencias, evaluar riesgos, preparar planes y ejercitarlos. La especificación técnica ISO/TS 31050:2023 también aborda la gestión de riesgos emergentes para fortalecer la resiliencia y complementa ISO 31000.
En la primera edición de este newsletter presenté AERS: Anticipación Estratégica para Riesgos de Seguridad bajo Gobernanza ESRM. Su propósito es conectar observación, prospectiva, inteligencia, análisis de riesgos y gobernanza con decisiones oportunas.
Mantenimiento y Continuidad ya atienden problemas como los del caso inicial. AERS no los sustituye: busca reunir señales dispersas cuando su combinación cambia una decisión y esperar puede cerrar opciones.
La anticipación fortalece la resiliencia al ampliar el tiempo útil para preparar capacidades, preservar opciones y tomar decisiones antes de que el margen de acción se reduzca
La arquitectura para decidir a tiempo
Volvamos al servicio de agua. Las señales no prueban que habrá una crisis. Justifican revisar qué decisión debemos preparar, quién tiene autoridad y hasta cuándo esa decisión seguirá siendo útil. Los cinco movimientos de AERS organizan esa respuesta:
Dirección. Definir el nivel mínimo y seguro de servicio, su responsable y la decisión por preparar: adelantar mantenimiento, asegurar repuestos o validar otra fuente de suministro.
Observación. Comprobar existencias, plazos de entrega y estado del respaldo. Distinguir un retraso aislado de un deterioro sostenido y buscar evidencia que contradiga la preocupación inicial.
Trayectorias. Explorar cómo podría evolucionar la situación: una demora que se resuelve, una escasez prolongada o una falla que obliga a operar solo con el respaldo mientras llega el repuesto. Son escenarios para evaluar, no pronósticos.
Criterio de activación. Acordar cuándo profundizar el análisis, preparar una opción o escalar al responsable. Importan la criticidad, la confianza del análisis, la tolerancia y el tiempo necesario para actuar. El criterio activa una revisión; no decide por sí solo.
Decisión. Comparar opciones, costos y riesgo residual; confirmar quién autoriza, con qué recursos y cuándo se revisará lo acordado. Seguir observando puede ser válido si es una decisión explícita, no una omisión.
La pregunta deja de ser únicamente «¿fallará el equipo?». Pasa a ser: «¿Hasta cuándo podemos preparar una alternativa que todavía resulte útil?»
La prueba está en la capacidad, no en el documento
Bajo ESRM, ASIS International distingue con claridad los roles del responsable del activo, del profesional de Seguridad y de la alta dirección. Seguridad aporta análisis, opciones y puede liderar medidas dentro de su autoridad; la decisión sobre el riesgo permanece en el responsable competente.
En infraestructuras críticas, esa gobernanza también debe alcanzar las dependencias externas. La OCDE destaca precisamente la importancia de comprender interdependencias y fortalecer la cooperación entre autoridades y operadores.
En el próximo comité elegiría un servicio esencial y sometería su alternativa más importante a cuatro preguntas: ¿está disponible?, ¿ha sido probada?, ¿quién puede activarla y cuánto tiempo necesita para hacerlo? Si alguna respuesta es incierta, ya existe una brecha concreta que requiere una decisión, un responsable o recursos.
AERS debería evaluarse por tiempo ganado, opciones preservadas, decisiones modificadas y capacidades realmente probadas, registrando también falsas alarmas y costos de sobrerreacción. No toda disrupción ofrecerá señales reconocibles; por eso la respuesta, la recuperación y el aprendizaje siguen siendo indispensables.
La infraestructura puede permanecer después de una crisis. La capacidad para sostener el servicio no viene incorporada: debe mantenerse, probarse y gobernarse antes de necesitarla.




