Las personas que integran ollas comunes y organizaciones sociales no pueden convertirse en piezas de movilización de los candidatos. Quienes enfrentan diariamente la falta de recursos, alimentos y oportunidades merecen respeto, no ser utilizadas como instrumento para conseguir votos.
La denuncia surgida en Cayma resulta preocupante porque involucra a una organización conformada precisamente por personas que conocen de cerca las necesidades de sus comunidades. Los mensajes difundidos, las convocatorias a actividades políticas y las referencias a futuras gestiones municipales deben ser esclarecidos, porque cualquier insinuación de que el respaldo electoral será recompensado posteriormente erosiona la libertad con la que cada ciudadano debería decidir su voto.
También corresponde reconocer que la coordinadora señalada ha negado presiones o condicionamientos y ha sostenido que las integrantes de las organizaciones son libres de participar o no en actividades políticas. Esa versión debe ser considerada dentro de una investigación responsable. Sin embargo, las evidencias difundidas ameritan explicaciones claras y transparentes.
El problema de fondo no es que una persona tenga familiares que participan en política. Cada ciudadano tiene derecho a postular y cada dirigente social puede tener sus propias preferencias electorales. El límite aparece cuando una posición de representación social puede confundirse con una herramienta para movilizar a personas que dependen de programas, gestiones o apoyos para atender necesidades básicas.
Las organizaciones sociales no deben convertirse en maquinaria electoral. Mucho menos las necesidades de sus integrantes pueden utilizarse como moneda de cambio frente a una elección.
Los candidatos tienen la obligación ética de competir presentando propuestas y convenciendo con argumentos, no aprovechando las carencias de quienes esperan respuestas del Estado.
En Cayma, corresponde investigar, esclarecer y determinar responsabilidades si las hubiera. Pero, sobre todo, recordar una regla elemental: la pobreza jamás debe ser utilizada como estrategia de campaña.




