COSMÓPOLIS AQP
Por: Nilo Cruz Cuentas
Hace unos días se presentó en Arequipa Los detalles en donde está el diablo, un libro editado por la consultora REVERSO con motivo de sus quince años de actividad. Podría haber sido el típico libro conmemorativo: fotografías, recuento de proyectos, logros institucionales y alguna inevitable dosis de autobombo. Afortunadamente, eligieron otro camino.
El libro reúne siete ensayos que parten de experiencias concretas para discutir algunos problemas de las políticas públicas y los proyectos de desarrollo. Y allí radica probablemente su mayor interés: no pretende ofrecernos otra colección de recetas para desarrollar Arequipa, sino cuestionar algunas de las recetas que venimos repitiendo.
El título es bastante sugerente. Decimos que “el diablo está en los detalles” porque muchas veces una gran idea fracasa no por estar equivocada, sino por aquello que nadie vio, nadie preguntó o todos dieron por supuesto. En la gestión pública esto ocurre con una frecuencia preocupante. Tenemos planes impecablemente encuadernados, proyectos técnicamente sustentados, presupuestos aprobados y objetivos grandilocuentes que terminan chocando con la realidad.
Los temas abordados permiten comprobarlo.
Uno de los ensayos analiza las obras públicas paralizadas y propone mirar aquellos factores previsibles que pueden terminar deteniendo una inversión. Otro cuestiona la idea, repetida casi como dogma, de que el gran problema de las pequeñas empresas es la informalidad: quizá deberíamos preguntarnos primero por qué tienen tan baja productividad y cómo esperamos que una empresa poco productiva pueda asumir sostenidamente los costos de formalizarse.
Hay también una reflexión particularmente pertinente para Arequipa sobre los planes de desarrollo concertado. Durante décadas hemos producido planes que describen el futuro deseable de nuestras ciudades y regiones, pero que demasiadas veces terminan convertidos en documentos administrativos antes que en instrumentos reales de gobierno. El ensayo propone incorporar prospectiva y nuevas tecnologías para construir escenarios y hacer seguimiento a las metas. En otras palabras: planificar para gobernar y no simplemente para cumplir.
El libro aborda además la difícil relación entre la planificación nacional de largo plazo y las prioridades políticas de cada gobierno; la formación ciudadana a través de los municipios escolares; los desafíos de la educación superior pública frente al cambio tecnológico, sin renunciar a la formación crítica y ciudadana; y, finalmente, una discusión especialmente relevante para nuestra región: si la agroexportación constituye realmente un horizonte de desarrollo para la agricultura familiar y cómo se relaciona con nuestra seguridad alimentaria.
Son asuntos aparentemente distintos, pero tienen un hilo conductor: la necesidad de desconfiar de las respuestas demasiado fáciles.
Y quizá allí esté el principal aporte de Los detalles en donde está el diablo. Arequipa necesita inversión, infraestructura, productividad, educación, tecnología y mejores instituciones, por supuesto. Pero antes necesita recuperar algo que parece cada vez más escaso: la capacidad de pensar su desarrollo.
Durante demasiado tiempo hemos confundido desarrollo con obras, crecimiento con progreso y planificación con elaboración de documentos. Mientras tanto, la ciudad crece desordenadamente, nuestras instituciones pierden capacidad para conducir ese crecimiento y las políticas públicas suelen limitarse a administrar urgencias.
Por eso resulta saludable que desde la experiencia profesional se produzca conocimiento y, sobre todo, discusión. No necesitamos estar de acuerdo con todos los ensayos. Precisamente de eso se trata.
Porque tal vez el verdadero problema de Arequipa no sea que carezca de ideas para desarrollarse. Ideas tenemos muchas. Lo que nos falta es examinarlas, discutirlas, contrastarlas con la realidad y convertirlas en políticas que funcionen.
Y para eso, inevitablemente, tendremos que comenzar a mirar los detalles.




