La esperada atención a la crisis ambiental generada por la Unidad Minera Tucari en la cuenca del río Coralaque dio un giro decisivo. La gobernadora regional de Moquegua sostuvo una reunión clave con el ministro de Energía y Minas (MINEM), logrando avances concretos que despejan el camino para cuatro intervenciones de mitigación largamente demandadas por las comunidades afectadas.
El primer y más importante acuerdo fue la confirmación por parte del MINEM de que cuenta con la disponibilidad presupuestal necesaria para financiar íntegramente las obras. Este respaldo económico elimina una de las principales trabas burocráticas que venía postergando el proyecto. Además, se informó que los cuatro expedientes técnicos, elaborados por la consultora AUSENCO y revisados en conjunto con el Gobierno Regional de Moquegua, se encuentran en la etapa final, previa a su aprobación formal. Esto significa que los diseños ya están prácticamente listos para ser ejecutados.
Las intervenciones previstas atacan de raíz los focos de contaminación: la construcción de una poza de sedimentación para regular el pH del río Margaritani; el mejoramiento del canal de coronación de aguas de no contacto en la quebrada Apostoloni; la implementación de un sistema de conducción para derivar aguas de no contacto de la quebrada Tucarirani; y la instalación de una planta de tratamiento de aguas ácidas, también en el río Margaritani. En conjunto, estas acciones buscan frenar el deterioro químico del agua y devolver la salubridad al ecosistema.
Otro hito trascendental fue el acuerdo para acelerar la suscripción del convenio interinstitucional entre el MINEM y la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), tal como lo establece la Ley N.° 32732. Este convenio es el mecanismo legal que permitirá canalizar los recursos y la ejecución física de las obras. Según lo pactado, el MINEM formalizaría la comunicación correspondiente durante la próxima semana, dando inicio a las acciones administrativas que derivarán en el contrato final.
El Gobierno Regional de Moquegua asumió el compromiso de mantener un seguimiento permanente y riguroso de cada uno de los acuerdos, presionando para que los procedimientos administrativos no se estanquen y los trabajos de mitigación arranquen cuanto antes. La población de la cuenca del Coralaque, que ha soportado años de contaminación minera, espera que esta vez las promesas se concreten en maquinaria y cemento, devolviendo la esperanza a sus ríos y tierras.




