Con información de Todo Minería.
En un árido terreno de 20 hectáreas en San Camilo, La Joya, Arequipa, se levanta la primera planta de pirólisis de residuos sólidos del Perú. Esta instalación pionera, construida sobre 3,200 metros cuadrados, representa un avance significativo en la gestión ambiental y el reciclaje industrial.
Operada por Inversiones Ambientales Camed S.A.C., la planta cuenta con cinco reactores capaces de procesar hasta 10 toneladas de llantas usadas y otros residuos contaminantes por unidad. El proceso de pirólisis descompone estos desechos a altas temperaturas y sin oxígeno, convirtiéndolos en recursos valiosos como aceite, gas, negro de carbón y alambre de acero.
Roberto Camargo Bustinza, gerente de la empresa, destacó que los productos obtenidos tienen un alto valor energético. Porque pueden ser utilizados como combustible en fábricas, generadores y vehículos de baja velocidad. Este enfoque no solo reduce la contaminación, sino que impulsa la economía circular al revalorizar materiales desechados.

El impacto de esta tecnología es crucial en un país donde las llantas usadas representan un desafío ambiental creciente. Mientras en países como Estados Unidos se desechan alrededor de 290 millones de neumáticos al año, en Perú, muchos terminan incinerados o en vertederos, generando gases tóxicos. La planta de Arequipa ofrece una alternativa sostenible a este problema.
Con todos los permisos
La instalación cuenta con el respaldo del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (SENACE) y cumple con la normativa vigente del Ministerio del Ambiente (MINAM). La planta opera bajo la Resolución Directorial N° 00264-2022-MINAM, lo que garantiza su compromiso con el desarrollo sostenible y la innovación tecnológica.

Las empresas mineras, principales generadoras de llantas usadas, están llamadas a colaborar en este proceso. Este enfoque no solo promueve la responsabilidad ambiental en el sector industrial, sino que sienta un precedente para otras industrias. Lo que demuestra que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden ir de la mano.
El marco legal que regula este tipo de iniciativas se basa en la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos, aprobada en 2017. Esta normativa establece parámetros claros para la valorización de residuos y fomenta prácticas sostenibles que benefician tanto al medio ambiente como a la economía local.
Además del impacto ambiental, la planta genera empleo directo e indirecto en Arequipa. El equipo técnico, liderado por el ingeniero Manuel Espinoza, supervisa el funcionamiento de los reactores y garantiza la eficiencia del proceso. A este equipo se suman técnicos especializados en mantenimiento, asegurando la operación continua de la planta.

La implementación de tecnologías avanzadas en el reciclaje posiciona a Arequipa como un referente regional en gestión ambiental. El éxito de este proyecto podría atraer nuevas inversiones al sector ambiental y motivar a otras regiones del país a adoptar tecnologías similares.
El futuro de la planta es prometedor. Según Camargo Bustinza, el acero recuperado podría usarse en la fabricación de bolas de molienda para la minería, el gas como combustible industrial y el negro de carbón en la industria ladrillera. Estas aplicaciones demuestran el potencial del reciclaje para transformar residuos en recursos valiosos.
El reciclaje de neumáticos está ganando atención en América Latina, y Perú no es la excepción. Con una normativa adecuada y tecnologías eficientes, el país tiene la oportunidad de liderar en sostenibilidad. La planta de pirólisis de Arequipa es el primer paso hacia un futuro más limpio y responsable.




